El Informe de la Competitividad Regional en España advierte del retroceso de cuatro puestos en el eje de eficiencia y señala el absentismo y el reducido tamaño de las empresas como frenos al crecimiento
La región mejora en innovación y capital humano, y el Colegio prevé para 2025 un crecimiento del PIB del 2,2 % con una reducción de la tasa de paro hasta el 7,1 %
Santander, 17 de diciembre de 2025.- El Colegio de Economistas de Cantabria ha presentado este miércoles los datos regionales del noveno Informe de la Competitividad Regional en España 2025, un estudio elaborado por el Consejo General de Economistas a partir del análisis de 53 indicadores socioeconómicos. El documento, que sintetiza los resultados del Índice de Competitividad Regional (ICREG) relativos al año 2024, confirma que la comunidad mantiene la novena posición en el ranking nacional con una puntuación de 8,90 puntos.
De este modo, Cantabria se consolida en el grupo de regiones con un nivel de competitividad media-baja, situándose por detrás de Castilla y León y por delante del Principado de Asturias, en una clasificación que sigue liderada por la Comunidad de Madrid, Navarra y País Vasco
El presidente del Colegio de Economistas de Cantabria, Fernando García Andrés, ha explicado que el índice funciona como un indicador del bienestar económico y social y ha subrayado que la competitividad «no debe ser considerada como una moda, sino como un concepto fundamental en el desarrollo económico». En su intervención, ha recordado que para impulsarla es «esencial incentivar la inversión, la innovación y la formación».
Mejora en innovación y retroceso en eficiencia empresarial
El documento analiza siete ejes competitivos y revela un comportamiento desigual. Cantabria destaca positivamente en el eje de Capital Humano, donde ocupa la quinta posición nacional, y muestra un comportamiento dinámico en Innovación, situándose en el décimo lugar y mejorando un puesto respecto al año anterior. La región conserva el octavo puesto en Infraestructuras Básicas, mientras que en Entorno Económico también se sitúa octava, cediendo en este caso una posición respecto a 2023.
La principal debilidad detectada en 2024 es el deterioro de la Eficiencia Empresarial, eje en el que Cantabria ha caído cuatro posiciones hasta situarse en el duodécimo lugar. Este descenso se explica por factores como el reducido tamaño de las empresas y la evolución de la productividad.
Brecha en I+D y el problema del absentismo
García Andrés ha puesto el foco en dos desequilibrios estructurales. En primer lugar, la escasa inversión en I+D, que en Cantabria representa apenas el 1 % del PIB, muy lejos del objetivo europeo del 3 % y por debajo de la media nacional (1,5 %) y de regiones de referencia como Navarra (2,3 %).
“Es necesario potenciar sectores intensivos en conocimiento, como las actividades profesionales, científicas y tecnológicas, para compensar la heterogeneidad de sectores tradicionales como el turismo o el comercio y avanzar hacia una economía más sofisticada”, ha afirmado.
En segundo lugar, el decano ha alertado sobre las altas tasas de absentismo laboral, que en Cantabria alcanzan el 8,7 %, la tercera cifra más alta del país solo por detrás de País Vasco y Canarias. El análisis sectorial indica que la incidencia es especialmente elevada en la industria, con un 7,1 % de horas perdidas.





